En Australia los desafíos se convirtieron en mi mejor escuela

Mi nombre es Margaret Venegas, actualmente tengo 31 años y soy educadora de profesión. En Chile obtuve 7 años de experiencia en párvulos y logré todo lo que quería: un trabajo estable y bien remunerado, comodidad en muchos sentidos, tenía a mi familia y amigos cerca...todo para ser feliz! Pero sentía un gran vacío al imaginarme inmersa en la monotonía de la zona de confort por el resto de mi vida.

Soy una mujer terca, amante de los desafíos, y es así como comienza mi historia.

Llegué a Australia el 06 de Marzo de 2019 sabiendo apenas los colores, números y saludos en inglés. En mi vuelo desde Chile hacia Australia, la azafata a cargo, no sabía nada de español, así que no fui capaz ni de pedir un jugo de naranja, terminé tomando Coca-Cola. Imagínense mi nivel!

Cuando llegué, tuve el apoyo de mi hermano, a quien agradezco infinitamente porque me ofreció alojamiento por un año y medio. Pero no por eso se me hizo fácil. Él me enseñó que la única forma de surgir en el país, era intentando conseguir las cosas por mis propios medios, fue muy estricto y creo que eso me ayudó mucho. Me motivó a ir sola con mis currículum en mano a buscar trabajo.

Yo salía con mucho miedo, intentaba en muchos lugares y nada me resultaba; hasta que un día, una clienta de mi hermano le comentó que necesitaba trabajadores para Krispy Kreme, una de las heladerías más grandes de Australia.

Debido a mi bajo nivel inglés me aterraba pensar a lo que me iba a enfrentar; de hecho, cuando mi jefa me llamó para darme las indicaciones de mi primer día de trabajo, no fui capaz de contestar su llamada.

En ese momento me encontraba en la escuela, así que le pedí a una de mis profesoras (ella entendía un poco español) que respondiera la llamada por mi y le explicara a mi jefe que yo no podía hablar porque no entendía mucho inglés.

Mi primer día laboral: mi manager me explicaba todo, entendía una que otra palabra y trataba de deducir por medio del lenguaje corporal lo que ella trataba de decirme, pero cuando me preguntaban algo, no sabía qué responder. La frustración de no poder desenvolverse con confianza ha sido la experiencia más dura que he tenido que pasar.

Mi jefe trataba de ser muy comprensiva, y yo trataba de dar lo mejor de mí. En ese momento una colombiana trabajaba también allí, y recuerdo que cuando nos coincidían los turnos, yo corría a preguntarle “como digo bandejas en inglés” “como se dice pitillo”...incluso ella tenía que traducir al español muchos instructivos que daban a diario en la empresa, para que yo pudiera entender. Y fue así que decidí hacer un cambio en mi vida.

Solía compartir habitación con un chileno, y decidí mudarme con una chica de Corea para obligarme a mí misma a usar inglés en casa; lo mismo hice en la escuela, comencé a tener amigas de Japón, China, Arabia Saudita, etc. Cada acento era un nuevo desafío para mí.

Mi manager renunció a las pocas semanas que yo había iniciado, y en su reemplazo llegó una mujer de la India. Ahí fue como comenzar todo desde cero, su acento me pareció supremamente difícil y pensé que no iba a lograr comunicarme con ella; pero a medida que pasaba el tiempo, fui mejorando mi nivel de inglés y todo empezó a cambiar.

Hoy sigo trabajando ahí, pronto serán dos años; y aunque no es un trabajo relacionado con mi profesión, es un lugar que hasta el momento me ha llenado de grandes experiencias personales, mucho aprendizaje en otras áreas, me facilitó mejorar mi nivel de inglés e incluso encontré el amor de mi vida...adivinen de dónde es…de la India! Como lo dije al inicio, me encantan los desafíos! :)

Migrar a un país como Australia, no solo te enriquece, sino que te reta, te enseña y te motiva.

Por: Margaret Venegas