Mi experiencia en Australia durante el Covid -19

Cuando me preguntan cómo ha sido mi experiencia en Australia, me quedo como en esos momentos de película, en los que el tiempo se devuelve y empiezan a pasar un montón de imágenes, esta vez en mi cabeza. Me quedo mudo tratando de pensar en la mejor manera de describir esta aventura.

Llegué con la expectativa de vivir en una de las mejores ciudades del mundo, de conocer su cultura, su diversidad, su infraestructura y las miles de opciones que Melbourne puede ofrecer a alguien como yo, amante del arte y lo urbano.

Llegué con la ilusión de hacer amigos de otros países, con ganas de conocer la cultura australiana, con el deseo de mejorar mi nivel de inglés y potenciar mi comunicación con la segunda lengua. Pero no me imaginaba que llegaría a Australia, justo dos meses antes del Covid-19 y que todas esas expectativas de mi experiencia en Australia iban a cambiar por completo.

Durante mucho tiempo tuve solamente clases virtuales, y mis posibles amigos eran tan solo unos conocidos que veía a través de una pantalla. No pude salir de casa durante varios meses, todos los planes y eventos en los que me imaginaba estar, se habían aplazado o cancelado. No conseguía trabajo y no tenía forma de practicar mi inglés en el mundo real. Todo se puso de cabeza y nada se veía como lo planeado.

Pero nada dura para siempre! Ahora, que la vida está regresando a la normalidad en Australia, estoy conociendo las oportunidades que tiene este país, la capacidad que tienen las personas de aquí para abrazar la diversidad de pensamiento; el respeto que hay hacia otras culturas y formas de vida. La oferta cultural tan diversa que hay, entre galerías, calles con graffitis, conciertos, festivales musicales y gastronómicos, cine, teatro y un sinfín de opciones. Ahora estoy empezando a descubrir y disfrutar la magia que tiene esta ciudad!



Mi experiencia en Australia no ha sido un cuento sencillo o divertido todo el tiempo, como lo muestran mis redes sociales, pero en poco tiempo me ha dejado muchas satisfacciones, aprendizajes y lecciones de vida: vivir un día a la vez, escuchar con más atención, juzgar menos, respetar los procesos de los otros, entender que todos somos un mundo completamente diferente y que cuando compartimos nuestras alegrías con los demás se hace mucho más divertido.

Ahora tengo amigos que he ido conociendo en el camino, aprendo inglés constantemente: en el supermercado, en los bares y restaurantes, en los eventos culturales…

Trabajo en limpieza, como muchos de los llegamos como estudiantes internacionales, pero viajo todos los días por la ciudad y cada vez que veo algo nuevo sonrío y siento que poco a poco voy logrando mi objetivo de estar en este país.

Si hoy me piden un consejo para quienes desean viajar y estudiar en el exterior, sería sin duda que, aunque la realidad a veces parezca muy diferente a la imaginada, nunca se puede perder el foco, el objetivo principal que fue el motor de su decisión; que encuentre en el día a día pequeñas victorias para que esta aventura sea tan bonita y divertida como fructífera y gratificante.

Aunque ya estoy feliz, descubriendo un nuevo mundo, les puedo decir que estoy viviendo algo diferente a lo que había soñado. Yo nunca pensé en venir a Australia; la vida y el amor me trajeron al otro lado del mundo, uno enamorado es capaz de hacer muchas cosas!

Ahora sólo me alegra hacer parte de ese gran grupo de estudiantes internacionales y aventureros que cuentan su historia en Australia, esta vez, de una forma diferente porque llegué en un momento en el que el mundo cambió de muchas formas.

Mi historia la hago con mis ganas de vivir este país, de los ojos con los que mire la realidad, del cambio de chip mental cuando me pregunto ¿Por qué estoy haciendo esto?, las sonrisas que me generan las anécdotas divertidas que vivo aquí, y las ganas por conseguir lo que siempre he soñado...esas son las memorias que me acompañarán siempre.

Por: Karlos Ocampo