Los obstáculos que se convierten en oportunidades cuando sales de tu zona de confort

En noviembre de 2014, terminando un congreso en Roma, anunciaron que la sede del siguiente congreso sería Sydney en el 2018. Como buen soñador y aterrizado contador, estuve preparando todo con tiempo para viajar a Sydney; y el momento llegó.

Aproveché mi viaje académico para visitar algunos conocidos en Melbourne, y desde el primer momento en que llegue a esa ciudad, supe que iba a regresar para hacer realidad el proyecto de postergado que tanto había anhelado hacer en el exterior. No lo aplacé más y tomé la decisión. Fue especialmente difícil debido a que soy mayor de 40 años, algo que representaba algunos limitantes, pero con el tiempo aprendí que también tiene sus beneficios.

Viajé a Melbourne en Mayo de 2019; estudié inglés y enfrenté todos los miedos relacionados con el idioma, pasé mil vergüenzas … y aún paso algunas por no manejar por completo la lengua. Y por otra parte, tengo mil experiencias divertidas por contar, como por ejemplo, aprender a verme a mí mismo como otro espectador y a reírme de esas pequeñas tragedias del día a día...eso es algo que ya he aprendido a disfrutar.

Después de unos meses, inicié un curso vocacional en un colegio, que me ha dejado excelentes aprendizajes y muy buenos amigos.

Después de todo, no tengo más compromiso que mi propia felicidad que está aquí; en lo que hago cada día por ser una mejor versión del hombre que fui ayer, aprendiendo cosas interesantes, interactuando con personas con las que tengo mucho en común, especialmente una familia y amigos que extrañar, pero también un futuro que alcanzar.

Aunque extraño muchas cosas de Colombia, especialmente su gente alegre y luchadora, me gustaría pensar que mi camino en Australia apenas comienza y que continuar estudiando es el pasaporte de entrada a la independencia financiera y profesional que anhelo. Descubriendo que no hay mayor motivación que retarme a mí mismo, tomar las cosas como vienen, mantenerme positivo y rodearme siempre de buenas personas.

He pasado por diferentes niveles de angustia, en particular, toda la carga emocional de 2020 y la incertidumbre de lo que viene. Y como todo estudiante internacional me he sentido frustrado por no tener la posibilidad de tener un trabajo calificado, con un mejor ingreso.

Igualmente, han llegado cosas muy positivas. Hace casi un año me enamoré de nuevo, y hace dos meses me cambié de ciudad (de Melbourne a Brisbane), dejé de nuevo la zona de confort y ahora me enfrento a una nueva realidad.

A quienes están en el proceso de venir a estudiar, mis deseos porque su viaje sea tan gratificante como el mío y no olviden siempre ser grandes embajadores de nuestra cultura.

Por: Cesar Alvarado